Y fue imposible... reí.
Era la hora, tal vez
Era ese instante que lees
Por fin sucede... te ví

Te ví campante, quizás
De rostro puro, dorado
Queriendo haberme quedado
Te vi de luto, además

Ahora me acompañan las horas
Ahora recuerdos que yacen
Que al verte vuelven y nacen
En el papel que quizá ignoras

Y tu furtiva mirada,
Que mata de vez en cuando
Que aviva cuando va matando
No me la niegues por nada

Niégame un beso, lo acepto
Que te lo diga, también
Porque lo sé, es para bien
Aunque haga falta un pretexto

Gracias por ser... esa tu
Llena de fresa y misterio
Gracias por tu amor venéreo
Ese del que ahora soy yo